9PM
Es domingo.
Suena un jazz muy tranquilo de fondo. El sol del atardecer entra por la ventana y te pega en el pecho. El marco justo te da sombra, ese relajo para tus ojos.
Se escucha el chasquido de un fuego que prendiste hace un rato.
El fuego del asado.
Estás esperando a que todos lleguen.
Se huele un leve humo; poético.
8AM
De a poco abrís los ojos y bostezás.
Mirás para la derecha. Tenés una pulsera en la muñeca que está vibrando, pero despacio. Es leve, y de a poco crece. Es más, viene vibrando hace unos minutos, acostumbrando a tu cuerpo. Esa vibración fue programada exactamente para vos, customizada para que te despiertes sin estrés.
De una caja negra, casi camuflada en tu cuarto, sale una voz.
"Buen día. ¿Cómo dormiste?"
Bien, le decís. Sabés que estás mintiendo, y ella lo sabe también. Tiene tus vitales 24/7, no hay con qué darle. Ella registra tu sesión de sueño, la compara con las anteriores, y se da cuenta de que no va a ser de tus mejores mañanas.
Te levantás de la cama y bajás las escaleras.
Suena "Sunday Morning" de Maroon 5 por el parlante de la cocina.
Sonreís.
Te acordás de aquel concierto en donde los viste en vivo y por un minuto te transportás. Es uno de tus bandas favoritas.
Por supuesto, ella ya lo sabe; en unos segundos miró tu historial de Spotify, tus fotos del mes pasado, ubicaciones y cruzó todo con las fechas de los conciertos de Maroon 5 en Argentina.
Sabe que, para vos, Maroon 5 es empezar el día con el pie derecho después de dormir mal.
8:30 AM
Te gusta leer el diario en papel, en especial La Nación.
Sí, sos una persona medio rara, qué se va a hacer.
Salís afuera a buscarlo pero no lo encontrás.
Odiás cuando no te llega el diario.
Medio a las puteadas, vas a hacerte el desayuno. Vivís solo, pero en el cuarto de al lado está la tele prendida. Llevás tu café y te sentás en el sillón.
¿Te olvidaste de apagarla ayer?
Está puesto LN+ por YouTube, con un volumen tenue. Perfecto para un domingo a la mañana.
Fue ella.
Te tomás el café, relajás. De a poco te vas despertando.
Agradecés su presencia.
Sus anticipos.
Ella ya sabía del paro general (desde que lo anunciaron en redes) y había tenido en cuenta que para este Domingo, el diario no iba a estar.
11AM
Hace un rato no ves a tus amigos. Es un día perfecto para hacer un asado, de esos en donde hace calor pero con una brisita tibia.
Son 8 en total. Un numerito.
Le avisás.
Le decís que vas a querer invitar a todos, y estás flexible de horarios; lo único, que alguien traiga helado porfa!
Salís a caminar un rato (esos 10K pasos no se van a caminar solos).
A mitad de camino, te suena el celular.
Es ella.
Te cuenta que Juan no llega, y que Mati se encarga del helado. El resto todos confirmados.
Después de caminar una hora, volvés a casa y te preparás un almuercito. Tranca, porque a la noche hay asado.
De la nada escuchás el timbre. Desconcertado, porque vos no pediste nada.
Vas a atender y te encontrás a un Rappi con bastantes bolsas. Le dás el código y llevás todo a la cocina.
Es lo del asado y algunas compritas más.
Ella sabe lo que tenés en la heladera y quienes vienen a casa.
Tiene ojos donde vos los pongas.
Obvio que no compró matambrito de cerdo porque sabe que Mariano no come.
Pidió pan y chori, porque sabe que Rodri está antojado. O al menos eso le avisaron.
5PM
Ocurre un debate sobre los gustos de helado.
Vos no te enterás. Es más, ningún integrante del grupo de amigos se entera.
Ellos debaten.
Ella conoce tus gustos favoritos, sabe lo que pedís todos los sábados después del gym. Ese cuartito de helado siempre es igual: Frambuesa, Vainilla y Dulce de Leche. No hay mucha deducción que hacer ahi.
Todos ya aprendieron a confiar. Saben que el helado va a estar perfecto.
9PM
Se huele un leve humo; poético.
El carbón empieza a ceder y el fuego se calma.
Ella te va a avisar cuando todos estén llegando, o si alguno se atrasó.
María llega primera (como siempre). En la casa, al menos hasta que llegue alguien más, sonará Bándalos Chinos. María venía escuchándolos en el auto.
Ella sabe porque ellos se comunican.
Ya es natural.
De a poco llegan todos y el ambiente se pone lindo.
No querés estar en otro lugar, todo está justo como debería estar.
Estás presente.
Mientras todos se sientan en la mesa, vos te escapás un segundo. Doblás a la izquierda, subís las escaleras a tu cuarto y la ves a ella.
La caja negra, escondida en tu escritorio.
Reposás la palma de tu mano por 5 segundos. Ella te reconoce y se despide.
Ella ya no te escucha. La privacidad es total.
Bajás y te sentás en la mesa. Mirás a tu alrededor y la gente se ríe, charla y come. Las copas de vino de a poco van bajando y el clima de la noche se descontractura.
Disfrutás del resto de la noche tranquilo, contento de la juntada que armaste.
Estos son los momentos que te vas a acordar para siempre.
Momentos que son solo para humanos.
Fin.
Epílogo
Hoy, la inteligencia artificial parece muy lejana.
Yo también lo siento.
Leo el diario y todo lo que tiene que ver con IA se conecta a guerras, política, billones de dólares en inversiones, tecnologías nuevas que aparecen pero todavía no entiendo.
¿Hacia qué objetivo? ¿Hacia dónde va todo esto?
Nadie habla del día a día.
Hoy te planteo una mirada al futuro desde otro ángulo.
Desde la cotidianidad.
Desde la cercanía, el asado, y los amigos.
Existe un futuro donde la inteligencia artificial nos ayuda a ser más humanos y a disfrutar lo que realmente importa.
El futuro es agent-to-agent.
Ellos nos ayudan a conectar y nos simplifican la coordinación.
En una de esas, todo esto va hacia ahí.
En 2027, ¿cómo vas a organizar tus asados?
Tu respuesta habla mucho de cómo ves lo que se viene.